La incertidumbre forma parte de la ecuación de la vida. Es inevitable. Cuanto más complejo sea un entorno, cuántos más factores interaccionen entre sí, más difícil será predecir cómo se comportará el futuro.
Sin embargo este argumento no nos debe llevar al desánimo.
Primero requiere aceptarlo, como parte del funcionamiento de los sistemas que influyen en el ser humano, segundo no nos debe dejar caer en el pesimismo.
De la misma manera que la naturaleza nos pone los pies en su sitio, y nos incita a la humildad y al sentido común, también nos da algunas alternativas para luchar por el éxito. Quizás la más importante es la capacidad para innovar.
Extracto de Argumentos para sobrellevar la crisis por Begoña Merino. Revista Redes para la Ciencia. No1 2010.
A tomar en cuenta durante toda su existencia:
..... A nuestro cerebro le gusta escuchar historias, incluso hacérselas suyas, hasta el punto de que tiene reservada una ruta neuronal especifica para los cuentos o rumores, distinta de la que utiliza para escuchar, obedecer ordenes o analizar datos. Y esta fascinación, junto con la necesidad humana de buscar explicaciones ante la incertidumbre de la vida, facilita la aparición y diseminación de rumores, teorías conspirativas y chismes de todo tipo.
El hecho que nos cuenten historias personas con indudable afecto como lo puede ser una relación de padre a hijo, es importante porque permite trasmitir conocimientos y lograr aprendizaje mediante ejemplos. Por lo tanto, explicarse historias, aparte de potenciar la comunicación y reforzar el grupo, es útil para el crecimiento personal y la evolución de la especie.
Se ha demostrado que mientras mas empático seas tendrás mayor tendencia a dejarte llevar por una historia aun siendo esta de ficción.
La solución no pasa por dejar de ser empático, así que lo primero es conocerte a ti mismo, conocer como actúa tu cerebro y tu mente y así defenderte de esa pequeño conglomerado de seres que hace la vida una verdadera calamidad. Hay que ser crítico con lo que te explican, sin caer en la necedad y siempre tomando en cuenta cual es el tiempo que tienes para actuar, muy frecuente corto en situaciones de vida o muerte como ocurre en el campo médico. No debes dejar de practicar un espíritu crítico, ya que este se cultiva.
El leer buenas novelas o ver buen cine, lograra mejorar tu empatía y por lo tanto tener mejores relaciones sociales.
No olvides que el cerebro acepta muy bien lo que creemos un cuento, por lo que a veces pueden utilizarlo en tu contra y confundirnos entre lo que es ficción y lo que es realidad, lamentablemente para manipularnos. Siguiendo lo dicho anteriormente te servirá para discernir.
Extracto de Al cerebro le gusta que le cuenten cuentos. Por Albert Figueras. Revista Redes para la ciencia No1 2010.
Una vez que hemos comprendido que quizás mas que la felicidad, lo que debemos buscar es el camino a la felicidad y descubrir con que herramientas podemos contar para transitar esa senda. El prestigioso psicólogo Martin Selman, académico de la Universidad de Pensylvania (E.U.), recurre a tres elementos a tener en cuenta a la hora de decidir nuestro camino vital, y son: Placer, Significado y Compromiso.
-El Placer: Como acontecimientos cotidianos que nos producen alegría, que nos ponen de buen humor, con una sensación de comodidad y bienestar. Esta característica parece estar condicionada por factores genéticos, de manera que hay diferencias en la capacidad para disfrutar de la vida. Pero no se desanimen ese renglón solo aporta un 10% de nuestra capacidad para ser felices, el resto depende de nuestra voluntad.
-La significación o el significado en lo que hacemos en la vida: Es esa sensación gratificante cuando sentimos que formamos parte de algo mayor que nosotros y esta relacionada con la necesidad humana de servir para algo o para alguien. Cuando actuamos para atender o beneficiar a otro, en general nos sentiremos realizados o felices.
-El Compromiso: Es la sensación que sentimos cuando estamos totalmente inmersos en una actividad que concentra nuestra atención. Significa en pocas palabras, comprometernos completamente con lo que hacemos. Seligman considera que esta es una de las grandes claves de la felicidad.
Extracto de La felicidad camuflada, por: Laura Carrau. Revista Redes para la ciencia. No1. 2010
Finalmente les quiero recomendar la pagina web del Dr. Roberto deVries, médico psiquiatra que la anuncia como la primera pagina de imagen y poder, pero que específicamente requiero de ustedes que entren en su sección de "Lecciones básicas sobre el pensamiento" que presenta a manera de material audiovisual con videocámara http://www.robertodevries.com/ o en su defecto en este tiempo que les queda antes de comenzar su pasantía, que repasen sus libros de psicología y psiquiatría sobre los conceptos fundamentales sobre pensamiento y conducta, para lograr un mejor convivir.
Introducción dada por Dr. Devries en su capitulo de convivencia:
..Requerimos precisar algunos conceptos relacionados con nuestro pensamiento que nos ayude a tener claridad racional emocional y hasta inclusive de nuestra conducta, para actuar consecuentemente, esto es fundamental en nuestro mundo contemporáneo, de repente nos encontramos en un mundo globalizado, donde hay diferentes culturas, por lo tanto también hay diferentes modos de pensar de ver las cosas, incluso de actuar o sentir ante una misma realidad y del quehacer para el cumplimiento de las reglas básicas que nos impone nuestra cultura, pero que ahora tenemos que compartir en las diferencias de la multicultura. Por eso la clave esta en la convivencia.
En el año 2011 al inicio de su Website tiene el artículo del día y a su derecha una encuesta y esta su pregunta:
¿Cuál es la gran Misión de su Vida?
El amor
El placer
El poder
El saber
El tener
Resultado de la encuesta para el 04-11-2010
El amor: 45.4% ( 244 Votos )
El placer: 9.31% ( 50 Votos )
El poder: 5.58% ( 30 Votos )
El saber: 34.8% ( 187 Votos )
El tener: 4.84% ( 26 Votos )
De un total de votos: 537 votos
Buscamos sabiduría, pero no estéril, que nos sirva para brindar mejor atención a las personas que acudan a nosotros muy particularmente en ustedes que inician pasantía por Medicina Interna en busca de conocimiento para proveer salud, de acuerdo a la eficacia y sabiduría con que apliquemos lo que hemos adquirido; muy probablemente obtendremos bienes y poder, lo recomendable es manejarlo adecuadamente, en lo que respecta al amor tenemos que inundarnos de él, pero para proyectarlo a nuestros semejantes que con fe y confianza se acercan a nuestro humilde centro de Salud, de todas maneras si el amor pleno toca tu puerta no te molestes, un poco mas del cuarenta y cinco por ciento que visitan la pagina del Dr. Roberto de Vries, tiene como gran misión en su vida el amor. Cuando analizo en retrospectiva el éxito alcanzado por el Dr. Pepe López o El Dr. Raúl La Salle o del Dr. Efraín Sukerman como pilares fundamentales de la Medicina Interna en nuestra ciudad y en nuestra respetada alma mater, no me cabe duda que además de sus cualidades científicas en su éxito se percibe un profundo amor en las labores emprendidas y culminadas.
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viernes, 6 de enero de 2012
Los Limites por Gonzalo Bosch White y el Dr. Renny Yagosesky
Los límites no son fáciles de manejar y están directamente relacionados con nuestros deseos, expectativas y con las relaciones entre padres e hijos, familiares, amigos, colegas y compañeros. Podríamos hablar también de los límites para con uno mismo y en la pareja, hasta donde ceder y cuando decir “no”. Cuando una pareja se forma necesita alcanzar acuerdos sobre diferentes cuestiones: tiempos individuales y compartidos, ocio y deberes, trabajo y tareas domésticas, salidas con amigos; y por supuesto, el tipo de relación que quieren tener entre ellos. Sin embargo, estos temas no se suelen hablar de manera explícita. A veces, la pareja funciona bien, pero otras, por desgracia, no es posible y los conflictos que surgen en la convivencia y rutina diaria empiezan a enturbiar el vínculo afectivo.
El Dr. Renny Yagosesky.
Es común que, en las relaciones personales, se generen confusiones relacionados con los límites, y que puede degenerar en abusos y en confrontaciones. Es necesario aprender a poner límites a las personas para mantener vínculos sanos.
La vida humana es un proceso continuo de relaciones desde el nacimiento hasta la muerte. Contextos esenciales como la familia, la escuela o el trabajo son mediados por una constante presencia humana, y hoy se piensa que no es posible para las personas vivir bien en ausencia de contacto frecuente y de calidad. La psicología ha probado que la deprivación emocional (aislamiento y carencia de demostraciones de afecto) daña de manera permanente el mundo emocional de los niños y afecta sus relaciones futuras.
Pero así como la deprivación afecta, también causa daño la saturación, es decir, la presencia permanente y en ocasiones invasiva de personas en nuestros núcleos de acción. En estos casos, requerimos aprender a colocar límites y mostrar a los demás hasta qué punto se les permite acercarse o ingresar a los predios de nuestra vida privada, para evitarnos así episodios de abuso.
Un límite es una señal verbal o no verbal emitida por nosotros, que le muestra a otra persona la necesidad de rectificar una comunicación o una conducta que consideramos exagerada, inadecuada, inoportuna o abusiva.
Debo señalar que las personas rebasan los límites territoriales y actúan de manera imprudente e invasiva, más por ignorancia e inconsciencia, que por voracidad o maldad. La falta de inteligencia social puede conducirnos a actuar de forma desadaptada, por lo que un llamado de atención formulado a tiempo, resulta preventivo y valioso. Claro, hay aquí cierta relatividad, pues lo que se ve como adecuado en un contexto, se percibe como inadecuado en otro.
Para poder colocar límites a las personas de conducta desbordada, debemos primero reconocer esas conductas negativas, evitando, en lo posible causar daño a su autoestima y a la relación. Los límites necesarios de colocarse, son, a mi juicio: 1.-de tiempo, 2.-de espacio, 3.-de información y 4.-de relaciones.
Los límites de tiempo, se requieren cuando las personas irrespetan nuestro tiempo, nos hacen esperar, incumplen una cita, o se toman más tiempo del necesario en desmedro de nuestros planes personales. En estos casos se les previene pidiéndoles amablemente puntualidad: (“apreciaría mucho que fuésemos puntuales)”, anticipando su tiempo disponible (“sólo tengo una hora para esto”), reclamando los retrasos (“me preocupa el paso del tiempo y todavía no logramos lo que establecimos”) y presionando más rapidez (“me gustaría si pudiésemos ganar tiempo y terminar antes”). Cuídese, eso sí, de no mostrarse descontrolado.
Los límites de espacio, le indican a los demás el terreno permitido y el prohibido: (podemos salir pero debo regresar a tal hora”), (“no me gusta que nadie entre a mi habitación sin mi permiso”), (“preferiría que me esperaras afuera”), ("me disgusta que te pongas mi ropa sin pedirla antes”), (“preferiría que no salieras con mi pareja”). Aplica igual con nuestro cuerpo o con el rol social. (“podemos besarnos pero no iré más allá de eso”), (“por favor no me toques allí / o así”). (“me sentiría más cómodo si usted no me tuteara”).
Los límites de información, implican que únicamente usted puede decidir lo que quiere o debe decir a otros sobre su vida personal. No se deje presionar ni chantajear, pues nadie puede obligarle a revelar más de lo que considera correcto. Solicitarlo, puede ser visto como una desconsideración a la privacidad. (“prefiero no hablar de ese tema)”, (“eso pertenece al pasado”), ("prefiero que no me preguntes sobre mis ingresos económicos), (“no quiero revelar asuntos familiares”), etc.
Los límites de relaciones, son controversiales pues hay que tener en cuenta que nadie es de nadie, y todos son libres de vincularse con quienes prefieran. Sin embargo, no es infrecuente que algunos deseen tomar la fruta ya madura, y aprovecharse de sus vínculos labrados con años de esfuerzo y dedicación. Puede usted hacer un “puente” a otros y mezclarlos con su círculo de relaciones, pero no es obligado hacerlo, pues pocos valoran ese noble gesto y, con frecuencia, crean relaciones paralelas y lo excluyen a usted.
Así que puede usted posponer o limitar el acceso a ciertas personas, sin que deba sentirse culpable por ello (“no es buen momento para reunirnos con ellos”), (“me gustaría pero no lo considero adecuado”), (“lo haré pero con ciertas condiciones”).
Ni siquiera debe dar explicaciones, pues es su derecho desaprobar una idea y no tener por ello que excusarse ante los demás. Aluda “razones personales y con eso bastará.
Como vemos, es necesario y posible detectar y colocar límite a las conductas transgresoras del sentido común. Así logramos mejores relaciones y menos complicaciones de vida.
El Dr. Renny Yagosesky.
Es común que, en las relaciones personales, se generen confusiones relacionados con los límites, y que puede degenerar en abusos y en confrontaciones. Es necesario aprender a poner límites a las personas para mantener vínculos sanos.
La vida humana es un proceso continuo de relaciones desde el nacimiento hasta la muerte. Contextos esenciales como la familia, la escuela o el trabajo son mediados por una constante presencia humana, y hoy se piensa que no es posible para las personas vivir bien en ausencia de contacto frecuente y de calidad. La psicología ha probado que la deprivación emocional (aislamiento y carencia de demostraciones de afecto) daña de manera permanente el mundo emocional de los niños y afecta sus relaciones futuras.
Pero así como la deprivación afecta, también causa daño la saturación, es decir, la presencia permanente y en ocasiones invasiva de personas en nuestros núcleos de acción. En estos casos, requerimos aprender a colocar límites y mostrar a los demás hasta qué punto se les permite acercarse o ingresar a los predios de nuestra vida privada, para evitarnos así episodios de abuso.
Un límite es una señal verbal o no verbal emitida por nosotros, que le muestra a otra persona la necesidad de rectificar una comunicación o una conducta que consideramos exagerada, inadecuada, inoportuna o abusiva.
Debo señalar que las personas rebasan los límites territoriales y actúan de manera imprudente e invasiva, más por ignorancia e inconsciencia, que por voracidad o maldad. La falta de inteligencia social puede conducirnos a actuar de forma desadaptada, por lo que un llamado de atención formulado a tiempo, resulta preventivo y valioso. Claro, hay aquí cierta relatividad, pues lo que se ve como adecuado en un contexto, se percibe como inadecuado en otro.
Para poder colocar límites a las personas de conducta desbordada, debemos primero reconocer esas conductas negativas, evitando, en lo posible causar daño a su autoestima y a la relación. Los límites necesarios de colocarse, son, a mi juicio: 1.-de tiempo, 2.-de espacio, 3.-de información y 4.-de relaciones.
Los límites de tiempo, se requieren cuando las personas irrespetan nuestro tiempo, nos hacen esperar, incumplen una cita, o se toman más tiempo del necesario en desmedro de nuestros planes personales. En estos casos se les previene pidiéndoles amablemente puntualidad: (“apreciaría mucho que fuésemos puntuales)”, anticipando su tiempo disponible (“sólo tengo una hora para esto”), reclamando los retrasos (“me preocupa el paso del tiempo y todavía no logramos lo que establecimos”) y presionando más rapidez (“me gustaría si pudiésemos ganar tiempo y terminar antes”). Cuídese, eso sí, de no mostrarse descontrolado.
Los límites de espacio, le indican a los demás el terreno permitido y el prohibido: (podemos salir pero debo regresar a tal hora”), (“no me gusta que nadie entre a mi habitación sin mi permiso”), (“preferiría que me esperaras afuera”), ("me disgusta que te pongas mi ropa sin pedirla antes”), (“preferiría que no salieras con mi pareja”). Aplica igual con nuestro cuerpo o con el rol social. (“podemos besarnos pero no iré más allá de eso”), (“por favor no me toques allí / o así”). (“me sentiría más cómodo si usted no me tuteara”).
Los límites de información, implican que únicamente usted puede decidir lo que quiere o debe decir a otros sobre su vida personal. No se deje presionar ni chantajear, pues nadie puede obligarle a revelar más de lo que considera correcto. Solicitarlo, puede ser visto como una desconsideración a la privacidad. (“prefiero no hablar de ese tema)”, (“eso pertenece al pasado”), ("prefiero que no me preguntes sobre mis ingresos económicos), (“no quiero revelar asuntos familiares”), etc.
Los límites de relaciones, son controversiales pues hay que tener en cuenta que nadie es de nadie, y todos son libres de vincularse con quienes prefieran. Sin embargo, no es infrecuente que algunos deseen tomar la fruta ya madura, y aprovecharse de sus vínculos labrados con años de esfuerzo y dedicación. Puede usted hacer un “puente” a otros y mezclarlos con su círculo de relaciones, pero no es obligado hacerlo, pues pocos valoran ese noble gesto y, con frecuencia, crean relaciones paralelas y lo excluyen a usted.
Así que puede usted posponer o limitar el acceso a ciertas personas, sin que deba sentirse culpable por ello (“no es buen momento para reunirnos con ellos”), (“me gustaría pero no lo considero adecuado”), (“lo haré pero con ciertas condiciones”).
Ni siquiera debe dar explicaciones, pues es su derecho desaprobar una idea y no tener por ello que excusarse ante los demás. Aluda “razones personales y con eso bastará.
Como vemos, es necesario y posible detectar y colocar límite a las conductas transgresoras del sentido común. Así logramos mejores relaciones y menos complicaciones de vida.
Atrévete a defender tus verdaderos deseos y puntos de vista
Muchas personas han sido educadas para complacer a los demás. Aprendieron a decir que sí la mayor parte del tiempo, a pensar en otros antes que en ellas mismas, especialmente si eran sus familiares, amigos o figuras de autoridad por quienes estaban dispuestos a hacer cuanto fuese necesario para complacerlos y protegerlos. ¿Serás tú una de esas personas quienes con frecuencia dicen frases como “no hay problema, nos encontramos donde tú quieras”, “escojan la película que les guste, a mí me da igual”, “está bien, yo te recojo a las seis en punto”, “tranquilo, vete que yo me hago cargo”..?
Si tu respuesta es sí, tal vez, tienes problemas para decir “no” y para establecer ciertos límites, sin sentirte culpable. Podrías tener miedo de perder el cariño de algunas personas, entonces te dedicas a complacerlas para que te quieran y te acepten a su lado. O tal vez necesitas ser aceptado y entonces vives en función de otros ignorando, muchas veces, tus verdaderos deseos y necesidades. En otros casos prevalece el creerse responsable de ayudar y apoyar a los demás en todo momento, aun cuando esto te lleve a olvidarte de ti…
En estos casos es posible que no hayas practicado suficiente el arte de decir “no”.
No hay ningún problema de decir Si, aunque no parece viable que lo digas siempre, el problema se establece cuando en lugar de decir “no”, dices “sí,” en otras palabras te sientes arrepentido y molesto con la persona, con la situación o contigo mismo por ceder una vez más, a pesar de que tu decisión era decir “no”.
Realmente lo puedes considerar una falta de respeto a ti mismo, y tienes una alta probabilidad de que los otros traten de conseguir de ti todo aquello que necesitan o desean, ejerciendo un poco de manipulación, conociendo tu sensibilidad, gran responsabilidad o debilidad.
Atrévete a defender tus verdaderos deseos y puntos de vista, fortalece tu autoestima, aprende a decir “no” y a establecer ciertos límites, sin quedar o sentirte mal con los otros. No se trata de ser insensible a las necesidades y a los deseos de las demás personas, se trata, más bien, de aprender a pensar más en ti mismo sin desmejorar tu otredad.
Saber poner límites a tiempo, a quien corresponde y en su justa medida es gran un “arte”.
Si tu respuesta es sí, tal vez, tienes problemas para decir “no” y para establecer ciertos límites, sin sentirte culpable. Podrías tener miedo de perder el cariño de algunas personas, entonces te dedicas a complacerlas para que te quieran y te acepten a su lado. O tal vez necesitas ser aceptado y entonces vives en función de otros ignorando, muchas veces, tus verdaderos deseos y necesidades. En otros casos prevalece el creerse responsable de ayudar y apoyar a los demás en todo momento, aun cuando esto te lleve a olvidarte de ti…
En estos casos es posible que no hayas practicado suficiente el arte de decir “no”.
No hay ningún problema de decir Si, aunque no parece viable que lo digas siempre, el problema se establece cuando en lugar de decir “no”, dices “sí,” en otras palabras te sientes arrepentido y molesto con la persona, con la situación o contigo mismo por ceder una vez más, a pesar de que tu decisión era decir “no”.
Realmente lo puedes considerar una falta de respeto a ti mismo, y tienes una alta probabilidad de que los otros traten de conseguir de ti todo aquello que necesitan o desean, ejerciendo un poco de manipulación, conociendo tu sensibilidad, gran responsabilidad o debilidad.
Atrévete a defender tus verdaderos deseos y puntos de vista, fortalece tu autoestima, aprende a decir “no” y a establecer ciertos límites, sin quedar o sentirte mal con los otros. No se trata de ser insensible a las necesidades y a los deseos de las demás personas, se trata, más bien, de aprender a pensar más en ti mismo sin desmejorar tu otredad.
Saber poner límites a tiempo, a quien corresponde y en su justa medida es gran un “arte”.
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